
Una de las tres iglesias o ermitas antiguas de Las Tirajanas es la de Santiago del Pilar. Hoy, no existe. Ha desaparecido. De ella solo restan los cimientos a flor de tierra en el “Lomito de Santiago”, del Valle de la Plata.
Dicha ermita, tiene un origen de leyenda. Según ésta se hallaban unos marinos gallegos navegando pacíficamente en las aguas del sur de Gran Canaria, cuando de pronto y sin esperarlo, se vieron sorprendidos en medio de una horrible tormenta. Al verse sin esperanza en lo humano acuden a lo divino. Le piden al Santiago de su nave y prometen hacerle una ermita en las primeras tierras que vieran sus ojos si logran sobrevivir. Rezarle al apóstol y cesar la tormenta todo fue uno. Inmediatamente ven tierras y son Las Cumbres de Las Tirajanas. Se dirigen a tierra desembarcan por Arguineguín, y con la imagen de Santiago al hombre emprenden el viaje de la promesa. Suben por los lomos de Pedro Afonso o Hueso Bermeja; cruzan por las playas de Chira; se encaraman por Los Canalizos y, por último, descansan en “El Lomito de Santiago”, en el Valle de La Plata. Y allí, construyendo una ermita dejan la imagen de Santiago El Chico y emprenden el viaje de retorno. Así pues el valle de la plata fue el lugar elegido para la ermita. Se trata de un lugar agradable, al encontrarse en medio del pinar y a la sombra de los riscos de Ayacata. Tiene a sus pies el escondido valle de los Cercados de Araña y algo más distante el monte Tauro, asomándose a Mogán. De esta manera las brumas que bajan de las montañas pasan por el lugar en dirección al mar del sur envolviendo en su brumosa densidad esta leyenda.